Un verdadero proceso terapéutico no se reduce a consultas aisladas. Para abordar con responsabilidad y profundidad cada síntoma o enfermedad, el trabajo se estructura en un bloque inicial de tres encuentros. Una vez consolidado este primer paso, es posible sumar nuevas sesiones si deseas explorar otros síntomas.
Para empezar a trabajar, es importante que sepas con claridad cuál es tu diagnóstico médico. No necesitas enviar ningún certificado impreso o firmado; con que tengas claro lo que te indicó el doctor (por ejemplo: “tengo una protrusión en los discos L4-L5”) es suficiente para agendar tu turno.
Rastreamos el bioshock del síntoma en una línea de tiempo biográfica: cuándo apareció, qué pasó en el momento bisagra previo, qué quedó sin resolver.
Identificamos programas heredados, lealtades invisibles y nudos del árbol genealógico asociados al síntoma. Con datos precisos puede extenderse a una sesión más.
Habiendo identificado en las sesiones previas tu Proyecto Sentido —ese programa inconsciente grabado desde los nueve meses previos a tu concepción hasta tus primeros años de vida—, este tercer encuentro es el espacio de integración.
Acá atamos cabos y sacamos conclusiones claras. Conectamos todo lo recorrido con tu síntoma actual para dar el paso fundamental: desidentificarte del clan familiar. A través de dinámicas sistémicas y constelaciones abrimos paso al perdón y a la reconciliación, para que puedas trascender la lealtad inconsciente sin culpa ni miedo a la traición.
Ponemos en práctica las herramientas que ya incorporaste y sumamos pautas concretas para que sigas transformando tu síntoma en tu día a día, eligiendo con total libertad qué tomás de tu historia, qué soltás y cómo querés vivir tu propia vida.
Transformar tu forma de ver la vida no ocurre de un instante a otro ni por arte de magia.
Desarmar creencias que construiste durante toda tu vida requiere pausas. El tiempo entre encuentros permite que la nueva información se asiente y se vuelva propia.
Viviste años respondiendo de la misma manera. Tu cerebro y tu biología necesitan tiempo para integrar respuestas nuevas.
Lo que se descubre en consulta se vive y se valida en tu día a día. Entre sesión y sesión es donde se prueba de verdad.
El motivo inicial suele llevar tres sesiones. Casos más complejos, hasta cinco. Después, alcanza con una sesión por cada síntoma nuevo.
Antes de agendar, te pedimos revisar las condiciones de la consulta para acompañarte de la mejor manera.
El acompañamiento es de al menos tres sesiones, una por mes. Podés tomar las tres fechas de una vez y abonarlas juntas.
Si te surge algo, reprogramás. Avisando con 48 horas de anticipación movés la sesión al día que te quede mejor. No perdés la sesión ni el dinero.